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A la hora de cocinarlos,
a diferencia del resto de las legumbres, deben
remojarse en agua fria a fin de evitar su
endurecimiento. Si durante la cocción deben
añadir más agua, siempre tienen que cuidar que este
templada, ya que el agua fría detiene el cocinado y
los garbanzos se endurecen.
En cualquier caso, es necesario recordar que antes
de comenzar a preparar cualquier receta con
garbanzos secos, hay que dejarlos en remojo varias
horas para después escurrirlos y emplearlos. Si en
la cocción utilizamos una olla a presión deben
calcularse entre 20 a 25 minutos a partir de los
primeros silbidos que dé la olla, para conseguir una
buena cocción.
Cocinarlos es la forma más común de consumir los
garbanzos en Occidente. Se los pueden añadir a
sopas, guisos y combinarlos con los platos de arroz,
entre miles de otras cosas
También se los pueden consumir tostados al horno o
fritos pero de esas formas resultan un poco pesados
para el estomago, pues una parte de su almidón se
hace resistente a los jugos digestivos.
Conservar garbanzos.
Los garbanzos secos pueden conservarse durante mucho
tiempo si es que los guardamos en un lugar fresco,
seco y protegido de la luz. Una vez que los
cocinamos, pueden mantenerse en buenas condiciones
durante unos días en la heladera en un recipiente
hermético, o pueden congelarse y así aumentar su
tiempo de conservación a meses.
Si optan por congelarlos, a la hora de consumirlos
hay que descongelarlos lentamente, ya sea en la
heladera, a temperatura ambiente, en el microondas o
al baño maría.
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