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Las verduras y hortalizas son alimentos
que ayudan a hidratar nuestro organismo por su alto contenido de agua,
además de poseer muchos nutrientes y ser exelentes para salud. Son ricas en vitaminas, minerales, fibra
y, bajas en almidón y azúcares, hecho que explica su bajo aporte
calórico exelente para un regimen dietetico. Son también una fuente indiscutible de sustancias de acción
antioxidante. Por todo ello se consideran fundamentales para la salud e
indispensables dentro del concepto de dieta equilibrada, cuyo modelo más
representativo es la dieta mediterránea.
La dieta mediterránea, basada sobre todo en el consumo de vegetales, contribuye
a reducir el riesgo de las enfermedades de máximo impacto en los países de alto
nivel de bienestar, entre ellas las cardiovasculares, degenerativas y el cáncer.
Sin embargo, a pesar de que nuestro país tiene un potencial productivo
privilegiado y a pesar del aumento en el consumo experimentado en los últimos
años de hortalizas frescas y de los conocimientos actuales que demuestran el
papel beneficioso de la dieta en la salud, hay constancia de que no se toman en
cantidad suficiente estos alimentos.
Las recomendaciones de consumo de hortalizas frescas se sitúan entre tres y
cinco raciones al día, es decir; un mínimo de 400 gramos diarios. Junto con las
frutas, son las principales fuentes dietéticas de vitamina C y de provitamina A.
Muchas, además, son excelente fuente de otros nutrientes, fibra y antioxidantes,
y presentan un bajo contenido de proteínas y grasas. Para cubrir las
recomendaciones, aunque pueda parecer un objetivo difícil de alcanzar, bastaría
con consumir hortalizas en el primer plato y acompañando a los segundos, tanto
en la comida como en la cena. Convendría al menos que una ración fuese de
ensalada porque ésta es la forma en que mejor se preservan todos sus nutrientes.
Para entenderlo mejor, sería suficiente con hacer un planteamiento similar al
que se expone a continuación: espinacas (200 gramos) con garbanzos y lomo con
pimientos (50 gramos) en la comida y, en la cena, un puré de patata y verdura
(150 gramos) y pescado acompañado de un tomate de ensalada (120 gramos). Todo
ello lleva a resaltar la importancia que tiene seguir poniendo en marcha
campañas para el fomento de un mayor consumo de hortalizas frescas. Éstas deben
extenderse a la población general y a los profesionales de la salud, así como a
los medios de información. Su éxito permitirá conseguir con más facilidad la
incorporación de estos alimentos tan esenciales en la dieta para la buena salud
en una cantidad suficiente.
El término de hortalizas se refiere a todas las plantas herbáceas que se
cultivan y que son adecuadas para el consumo, bien crudas o cocinadas. El
término de verduras hace referencia exclusiva a los órganos verdes, es decir,
hojas y tallos tiernos o las inflorescencias (flores).
En el concepto de hortalizas también se incluyen las legumbres frescas o verdes,
como guisantes y habas frescas, de los que no se habla en esta guía debido a que
su composición difiere de modo significativo en relación con el resto de
hortalizas.
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