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Toda persona que halla disfrutado de un
plato hecho a base de esta fruta o conozca al menos unas cuantas de las
muchas propiedades nutritivas y medicinales de la planta identificada con
ese nombre, entenderá por qué los aztecas la consideraron divina y la
consagraron a los dioses.
Denominada ahuacatl, vocablo náhuatl que significa testículos de árbol, al
aguacate se le atribuían incluso poderes afrodisíacos, tambien fue una fruta
sagrada que estaba prohibido consumir sus frutos durante las celebraciones
religiosas, para guardar así la debida castidad.
Los conquistadores españoles propagaron el aguacate de México, hacia otros
territorios americanos y zonas cálidas de la península ibérica, como Málaga,
Murcia, Valencia y Cataluña.
Mediante
el emperador Maximiliano, también llegó a Roma, y hoy se encuentra
diseminado por el mundo y ue esta fruta crece tanto a nivel del mar como en
parajes situados a dos mil 500 metros de altitud.
Lo cierto es que el fruto del aguacate proporciona
exquisitos platos, incluidos suculentos purés, rellenos, flanes, batidos,
helados y tentadoras ensaladas,
salsas, sopas frías y pizzas.
Rico en fibras dietéticas, vitaminas, ácido fólico, potasio, otros minerales
y grasas no dañinas para el organismo humano, constituye un alimento
altamente nutritivo, que por ser muy grato al paladar, deviene guarnición
predilecta del cubano. Expertos en tecnologías y organización de la
alimentación social, y especialistas en medicina natural y tradicional,
afirman que recientes estudios recomiendan comer aguacate para prevenir
trastornos cardiovasculares, incluido el infarto, igualmente el cáncer
uterino y de pulmón, tumores en el colon y otras graves enfermedades.
Algunos investigadores reconocen el valor antiparasitario del apetitoso
fruto y recetan el aceite de sus semillas para impedir la caída del pelo y
aliviar la gota y el reumatismo. Se dice que la infusión de las hojas baja
la fiebre, cura los cólicos intestinales y calma la migraña.
La maravillosa planta proporciona, además, diversas sustancias empleadas con
excelentes resultados en la cosmetología, sobre todo para el tratamiento de
la piel y el cabello, y colorantes destinados a pulir muebles y teñir telas
y cueros.
Por si fuera poco, el árbol sagrado de los aztecas brinda sombra a los
animales y al hombre, y como se mantiene siempre verde, embellece el paisaje.
El aceite de aguacate es absorbido de
forma inmediata por la piel humana, actúa como suavizante y tiene un notable
poder filtrante natural de la radiación solar. Es un agente nutritivo y
emoliente, que mejora la elasticidad de la piel.
Es bueno para pieles sensibles desgrasadas, deshidratadas y deslustradas.
También para pieles muy secas, envejecidas y castigadas por agentes externos.
También lubrifica, hidrata y nutre en profundidad la piel.
El aceite de aguacate está compuesto por glicéridos de los ácidos grasos;
oléico (65%), linoléico (15%) y linolénico (1%). Contiene también
fitosteroles y vitamina A, D y E. Es un aceite que se obtiene del fruto del
aguacate, que es una planta llamada Persea americana.
Está compuesto
principalmente por los siguientes ácidos grasos:
·Ácido Linoléico (C 18:2) 15 %
·Ácido Oleico (C18:1) 65 %
·Ácido Linolénico (C18:3) 1%
Contiene también fitoesteroles y vitamina A, D, E (aproximadamente 2,5 a 5
mg./100 g.)
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