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hasta tierras mexicanas, en una
época donde recorrer tales distancias representaba una aventura de muchos meses,
años e incluso toda una vida.
Este importante fruto tiene su época de cosecha
entre enero y abril, dependiendo de la región y del ejemplar, ya que no todos
maduran a la vez, lo que representa una gran ventaja para su comercialización,
pues, por increíble que parezca, los frutos de cada árbol poseen un sabor
diferente. Por ello, en cada comunidad hay árboles “consentidos” por dar
tamarindos más dulces y sabrosos.
El árbol es espectacular, crece en zonas tropicales y subtropicales, y alcanza
hasta 20 m de altura. De cada ejemplar se pueden cosechar varios kilos de la
fruta sin cuidados especiales, por lo que en muchas comunidades ha representado
una fuente importante de ingresos, que debido al carácter familiar de la cosecha
y preparación de la fruta, llegan directamente al productor.
Como alimento, el tamarindo se prepara de muchas
maneras, y no sólo en México. En Egipto, por ejemplo, se comen los frutos a modo
de condimento, y en otros países árabes lo consumen confitado.
En nuestro país el tamarindo se come en forma de dulce, lo que en la actualidad
forma una industria importante, en especial para los cientos de familias que se
dedican a elaborar dulces de tamarindo, ya que la industrialización masiva de
esta fruta aún no se ha generalizado.
Otra forma de consumo muy popular es la refrescante agua de tamarindo, una de
las tres aguas tradicionales de México: horchata, jamaica y tamarindo, y,
curiosamente, la base vegetal de las tres no tienen un origen nacional. En esta
forma de uso sí se ha generalizado la industrialización, ya que basta con ir a
un supermercado y adquirir concentrados de tamarindo con azúcar; sin embargo, en
comunidades más alejadas donde se cosecha el tamarindo, se sabe que la pulpa no
puede conservarse indefinidamente, por lo que requiere de una preparación para
su preservación: como un verdadero trabajo familiar en equipo, el fruto es
despojado de la cáscara y semillas, y es mezclado con azúcar para formar una
masa con la que se hacen bolas o esferas que se pueden conservar por mucho más
tiempo sin riesgos. Este amasijo se utiliza como base para los dulces y como una
nutritiva, natural y práctica manera de hacer agua de sabor “instantánea”: sólo
basta echarlas en un recipiente con agua para tener un delicioso refresco.
Además, se utiliza en diversos platillos de la cocina tradicional y de la “alta
gastronomía” mexicana como estofado de pollo al tamarindo, res o pescado
aderezado con salsa agridulce de tamarindo o en bebidas como el tequila.
El tamarindo tiene propiedades nutritivas únicas, gracias a su contenido de
ácido tartárico y cítrico, gran cantidad de vitaminas y un altísimo contenido de
fibra, casi tanto como el coco. Consumirlo es una manera natural de obtener los
nutrientes que nuestro cuerpo necesita, por lo que se podría considerar como un
excelente complemento alimenticio multivitamínico.
También es un valioso recurso para la industria textil (de él se extraen tintes
de color negro), así como en la medicina tradicional, que a lo largo de los años
de esta especie la ha utilizado para el tratamiento de múltiples enfermedades,
con más o menos éxito. Lo anterior ha derivado en que hoy en día forme parte de
la vasta herbolaria medicinal de nuestro país.
Así, dentro de la medicina tradicional y alternativa la pulpa se utiliza como
laxante o purgante, en cocimiento contra las fiebres, y la corteza como
astringente. Pero no sólo eso, pues se asegura que es efectivo contra el dolor
de cabeza, quemaduras de azotadores, resfriados, tos, vómito, ictericia,
hemorroides, llagas, inflamación, hemorragias e hipertensión, además de sus
cualidades como fungicida y antihelmíntico e, incluso, como un eficaz remedio
contra la resaca.
Propiedades: refrescante y atemperante del tubo digestivo; laxante ideal
por su sabor y por sus efectos.
Indicaciones: a pequeñas dosis se emplea para combatir los estados de irritación
de las mucosas digestivas; con este objeto se asocia frecuentemente a otros
purgantes más enérgicos, pero que provocan irritación. A dosis más elevadas
actúa como laxante de efectos suaves, e incluso en ciertas personas hace las
veces de un laxante inmejorable.
Uso: como des-irritante, se emplea en infusión a la dosis de unos diez
gramos de pulpa por medio litro de agua; esta tisana se bebe a tazas a razón de
tres o cuatro por día. Como laxante, y hasta purgante en algunos casos, se
emplean 20 gramos de pulpa por cada toma, en forma de cocimiento sin colar. Se
bebe en ayunas.
Los refrescos a base de tamarindos son digestivos y
laxantes.
La pulpa sirve para la confección de platos culinarios, aunque el tamarindo
halla su más amplio empleo en las bebidas refrescantes.
Las tisanas de pulpa de tamarindo: son muy eficaces en los casos de
estreñimiento y disentería, así como contra la fiebre.
Las hojas del tamarindo son astringentes y están indicadas para gargarismo e
inflamaciones externas
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